Tu mayor poder está en tu energía sexual
La energía sexual equivale a la energía psíquica. Esto quiere decir que los dones psíquicos o, dicho de otra manera, el poder de manejar las energías, están directamente relacionados con tu energía sexual.
La energía sexual está relacionada con el segundo Chakra y es de donde se crea la vida, es por eso que se trata de la energía más poderosa que existe, porque es capaz de crear una vida humana.
Podemos vivirla en exceso o en defecto, y la clave está en encontrar cómo equilibrarla. En esta sociedad que tiende a pendular de un extremo a otro, la energía sexual se ha reprimido por muchos años, viviéndose en la mayoría de personas en defecto, pero eso no significa que no esté ahí. Y la prohibición de usarla conlleva que, debido a que la energía no se puede destruir o, en este caso, reprimir, se vive de otras formas. Por ejemplo, muchas mujeres la han vivido desde la fantasía o el mundo de los sueños, o algunos hombres, como los que se comprometen al celibato, la viven abusando de personas inocentes que no pueden defenderse.
En los tiempos actuales y en la sociedad occidental, la energía sexual se tiende a vivir en exceso. La sexualidad está muy presente en nuestras vidas, desde los cuerpos desnudos, hasta los movimientos que evocan el acto sexual, las palabras que se refieren a él o el propio acto, se han liberalizado tantísimo que estamos acostumbrados a verlo por las calles, en el cine, las series, los vídeos musicales, las redes sociales o, de forma más íntima, en conversaciones de tú a tú con otra persona.
Y todo ello ha llevado a banalizar la energía sexual, de manera que se ha convertido en una forma rápida y fácil de sentir placer y generar dopamina, como quien se fuma un cigarrillo.
El que es capaz de domar a la bestia de los tres Chakras inferiores y trascender el Chakra del corazón, o lo que es lo mismo, transcender la tentación de los placeres terrenales y saber vivirlos cuando toca, se convierte en un alquimista, un mago, un maestro de la energía.
Cada uno es libre de elegir su propio camino, bien sea el de dejarse llevar por el placer o el de elevarse en conciencia. Y tu, ¿qué camino está eligiendo?
A.