La navidad es un egregor
En esotérica un Egregor es una entidad psíquica creada por el colectivo (pensamientos, creencias, sentimientos de todos los seres humanos). Funciona como una conciencia autónoma que influye en todos los que están participando de ese Egregor, despertando emociones e impulsando determinadas acciones en nosotros los humanos, que funcionamos como antenas receptoras de esa información que se encuentra en un campo más sutil. Esa entidad se alimenta de la energía que le damos.
Cuanto más sensible es una persona a los campos sutiles, más se siente la energía del Egregor. Pero aún y así, todos podemos sentirla. Sobre todo porque está presente en forma de estímulos que recibimos de afuera, pero de alguna manera también se siente desde adentro. Por eso, aunque no seamos consumidores de TV o de RRSS, si nos hemos criado o vivimos en la cultura católica, podemos sentir la energía del Egregor de la Navidad.
Se siente como un tiempo del año donde hay que celebrar y consumir, a pesar de que eso no encaje con la energía astrológica. Justamente, finaliza la época Sagitariana de celebración y es tiempo de currar. De construir, de planificar, de ponerse manos a la obra a lo Capricorniano que, lejos de ser consumista, es más bien austero.
Es por eso que puede sentirse como un tiempo extraño. Porque hay una parte de nosotros, influenciada por el Egregor, que quiere sentirse feliz, celebrar con la familia y comprar regalos con el fin de demostrar nuestro amor a los demás. Y eso puede chocar con otra realidad, la parte de nosotros que siente que es momento de accionar, de construir, de estructurar y de esforzarse, más que de desmadrarse.
Por eso es importante que nos preguntemos qué sentimos más orgánico para nosotros y qué nos hace un mayor bien. Preguntarnos si nos estamos obligando a estar con la familia y a emborracharnos para poder soportar todas las heridas que eso abre, o realmente vivimos el momento como una oportunidad de compartir con nuestra familia terrenal y observar todo lo que eso nos remueve y aprovechar para decirnos cosas bonitas. Cuestionarnos si estamos soportando el estrés que conlleva pensar en tener que comprar regalos para todo el mundo, o por el contrario vamos a comprar cosas con amor y poniendo toda la intención en que la persona que lo va a recibir va a ser un poquito más feliz cuando lo abra.
Porque es muy distinto hacerlo desde un lugar o desde el otro. Así que, si queremos sumarnos a la energía que nos trae el Egregor, que sea desde un lugar que nos haga bien. Y si no, quizás es tiempo de ir deshaciendo creencias y tradiciones que no están alineadas con la energía del universo, sino que simplemente son fruto de años y años de manipulación del sistema, comenzando por el religioso y siguiendo por el económico, que en ningún caso buscan nuestro bien, sólo confundir a nuestra alma y malgastar nuestros recursos materiales.
A.